2-channel video installation. 13´55”.

Concept/edited and directed by Javier Olivera
Performers: Julieta Malaneschii and Melisa García Lueches
Cinematographer: Martín Chamorro
Gaffer: Manuel Escobar
Wardrobe Design: Matilde Santamaría
Make up/Hair: Florencia Álvarez
Sound Design: Javier Olivera
Produced by Cecilia Lussheimer

The soundtrack includes dialogues and ambient sounds from the Ingmar Bergman film Persona (1966).

Conceptual Memory
This piece is based on the reproduction of photographic atmospheres and mise-en scenes of the feature film Persona (1966) by Ingmar Bergman, a film that fascinates me not only for its formal execution but also for the themes it addresses, common in my work: the face as an identity gesture and the strength of the close up; the theme of the Other or the Doppelgänger, the shadow that one character casts on another; and couple relationships. The choice of using two adjacent screens generates similarities and counterpoints that emulate the ups and downs of the relationship between the two women, a bond of vampirization and eventually of (con)fusion, alternating personalities and becoming the other. Persona in Greek means mask, and it is in this game of appearances that the dramatic tension of the film and that of my work lies. But it is also at that point that the work moves away from its original source to generate a purely installation discourse. The work, projected on a large scale and accompanied by a soundtrack that includes some dialogues from the film, produces the perception of a work in itself. The audio acts as a texture that accompanies the unillustrated image, taking advantage of the estrangement produced by the dialogues in Swedish. The looped projection without credits generates a continuum that reinforces a mood, an intimate, dramatic and even sensual state, where the viewer becomes an involuntary voyeur, an eye that spies on the private world of a complex relationship represented through the faces. As Bergman himself said, “The human face is the great subject of cinema. It’s all there.” This work, finally, can be thought of as a piece of expanded cinema in the language of video installation or an installation video work that starts from cinema.

///ESP///
Video instalación de 2 canales. 13´55”.

Concepto/Dirección/montaje: Javier Olivera
Performers: Julieta Malaneschii y Melisa García Lueches
Dirección de fotografía y cámara: Martín Chamorro
Gaffer: Manuel Escobar
Vestuario: Matilde Santamaría
Maquillaje/peinado: Florencia Álvarez
Diseño sonoro: Javier Olivera
Producción: Cecilia Lussheimer

La banda sonora incluye diálogos y ambientes de la película Persona (1966) de Ingmar Bergman. 

Memoria Conceptual
Esta pieza parte de la reproducción de climas fotográficos y puestas en escena del largometraje Persona (1966) de Ingmar Bergman, película que me fascina no solamente por su ejecución formal sino por los temas que aborda, habituales en mi obra: el rostro como gesto identitario (y la fuerza del primer plano); el tema de El otro o el doppelganger, la sombra que proyecta un personaje sobre otro; las relaciones de pareja. La elección de utilizar dos pantallas contiguas genera similitudes y contrapuntos que emulan las vaivenes de la relación entre las dos mujeres, vínculo de vampirización y eventualmente de (con)fusión, alternándose las personalidades y convirtiéndose una en la otra. Persona en griego significa máscara, y es en ese juego de apariencias en que radica la tensión dramática de la película y la de mi obra. Pero también es en ese punto en que la obra se aleja de su fuente original para generar un discurso netamente instalativo. Proyectada a gran escala y acompañada de una banda sonora que incluye algunos diálogos del film, Máscara produce la percepción de obra en sí misma. El audio actúa como una textura que acompaña la imagen sin ilustrar, tomando a favor el extrañamiento que producen los diálogos en sueco. La proyección en loop y sin créditos genera un continuum que refuerza un clima, un estado intimista, dramático y hasta sensual, en donde el espectador se convierte en un voyeur involuntario, un ojo que espía el mundo privado de una relación compleja representada a través de los rostros. Como dijo el propio Bergman, “El rostro humano es el gran sujeto del cine. Todo está ahí.” Esta obra, finalmente, puede pensarse como una pieza de cine expandido en lenguaje de video instalación o una obra de video instalativa que parte del cine.
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